
Lo Prometido es deuda.. Tarde pero seguro...
Todo comenzó la mañana del día de mi cumpleaños después de habernos estrasnochado por andar jugando a la "vida soñada". Luego de que todos me odiaran por despertarlos temprano (9am) porque era mi cumpleaños, estaba en la playa y no pensaba perder la mañana dentro de la casa... preparamos y ordenamos todo, y salimos a la diversión. [ Acotación: Me desperté muy temprano porque mi mamá me llamó a las 7:30am para felicitarme y luego no pude volver a dormir pues el teléfono siguió sonando con más felicitaciones y nada.. no me quedó más que ponerme a recoger el desastre del día anterior esperando una hora más decente para despertar a los demás].
Llegamos al lugar donde se toman los peñeros que nos llevan a la Isla y muy confiados subimos a la barca sin imaginarnos lo que esa misma tarde nos ocurriría.
Luego de la aventura de bajarnos en la isla desierta y empujar de salida a la embarcación, disponen un lugar cercano a la orilla para sentarnos. Ya en la playa tomamos el sol, recorremos la isla desierta ( "Suvivor Higuerote") y pasamos un día de playa de los mejores.
En las horas de la tarde, al subir la marea..( y aquí se acercan nuestros problemas), comenzaron las advertencias o anuncios de que algo iba a ocurrir. Una ola pasa la frontera de nuestro territorio y se lleva las primeras toallas que estaban tumbadas en la arena. Luego de las risas, pues ya nos ha pasado anteriormente esto del Tsunami instantáneo, se exprimen las toallas y se ponen a secar al sol. [Los antecedentes se dieron lugar en una playa de Puerto la Cruz donde nos tomó por sorpresa una pequeña ola mojando tooooodo lo que teníamos; Gracias a los cielos que mis amigos tienen reflejo veloz y las cosas más importantes como cámaras y cornetas fueron sacadas a tiempo del caos.. (las sandalias flotando en la orilla de la playa es la imagen más clara que tengo de aquel acontecimiento)]
Finalizada la jornada de playa, el Sr. Peñero, ahora llamado "supuesto culpable"de nuestras desgracias, nos va buscar según lo acordado. Una vez dentro de la barca (es increíble la destreza que se debe desarrollar para subir ágilmente a esta cosa... es un compendio de equilibrio y pisada segura, rezando para no resbalar en el piso mojado) esta vez sólo nosotros, ordenamos todo y nos sentamos. Encomendados a Dios el hombre prende el motor. El peñero comienza a dar saltos continuos directamente proporcional al paso de las olas y avanzamos hacia la salida de la Isla. Salto, salto, salto, salto.. cuando el miedo comienza a invadirnos una voz de la embarcación comete la prudencia de decir: "tranquilos, ya salimos".. Santa Palabra! cómo el bien conocido "mamá mira" augurio de las desgracias infantiles, al culminar la frase una Ola Gigante abre sus fauces y nos traga sin compasión.
Paso a describir ahora mi perspectiva desde la embarcación al momento del impacto. Estaba yo de espalda a la salida, en medio de dos compañeros, uno en condiciones médicas a quién se le había prohibido mojarse con agua del mar y el pobre llevaba ya el mes entero padeciendo en el sol sin poder entrar al agua y a mi otro lado una amiga extranjera que por primera vez experimentaba la aventura de embarcar en peñero. Con cada salto de las olas de salida yo apretaba con más fuerza el bolso que tenía en las piernas, por un instante veo la cara de quiénes tengo en frente y citando a mi mejor amigo, los seres no tenía sino cara de "caída libre en montaña rusa" :0... Cuando la Ola nos inunda la chica del lado derecho vuela por los aires y cae en medio de la embarcación sobre unas sillas y con este movimiento me impulsa hacia atrás y pacapún!! me caigo tan larga soy y me doblo el dedo pulgar izquierdo por agarrarme para no caer. Un segundo después me veo sumergida en agua hasta el cuello con los pies aún en el asiento y la espalda pegada al piso del barco. Lo único que veía era el cielo nublado y la cara de mi amigo muerto de risa. Me da la lucidez y recuerdo que mi bolso, al que aún me encuentro abrazada, no es impermeable y lo único que me salía de la boca era "la cámara", "revisen el bolso.. la cámara.. el celular".. luego de los improperios lanzados a las desgracias; me doy unos segundos y para no llorar, me echo a reír. Una vez en el mar, camino al punto de salida donde se encuentra el carro, comienza el análisis de qué ha pasado????.. y el Sr. Peñero cual firulais se hace el "Willy" y no abre ni la boca... (pobre en verdad tenía cara de apenado, pero eso no le quita la culpabilidad en el asunto.. se supone que uno sube a estos transportes con gente experta.. para que estas cosas no ocurran..) .
Sigo sin entender por qué nos pasan estas cosas a nosotros. Existen varias teorías para los Tsunamis.
1. Yo soy las que los llama; porque otras veces cuando no he ido, no ha pasado nada
2. Mi mejor amiga que aún no ha podido acompañarnos a estos viajes playeros los invoca y no los manda de pura rabia por no poder estar con nosotros
3. La naturaleza trata de decirnos algo.. jajajaja
3. La naturaleza trata de decirnos algo.. jajajaja
Cualquiera es posible... el hecho es que nos dimos un buen susto y aún el dedo que me he doblado me sigue doliendo..
En la próxima entrega de Birthday Weekend: "Reto: Cuántas cosas se pueden comer en la Colonia Tovar?"
:)
:)
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