martes, 18 de agosto de 2009

Escuchar las Conversaciones de Otros

Bien sabemos que es mala educación. No debemos escuchar las conversaciones ajenas. Pero cuando se viaja en Metro es muy difícil evitar inmiscuirse en los temas jocosos que usualmente nos toman de sorpresa en un espacio reducido. Es inevitable.... y no porque yo sea chismosa sino porque el tono de voz y la cercanía de persona a persona hace agudizar el oído a la conversación contigua.

Entre la variedad de temas les cito unos cuantos para que disfruten junto a mí lo chévere de enterarse qué sucede en la vida de otros.

- Una madre discute con su hija por la cantidad de novios que tiene al mismo tiempo: Durante 12 estaciones la madre intenta convencer a la niña que desista de estar con “Jon” para que “Michael” no la descubra; la niña argumenta que es joven, que busca divertirse y que a ninguno de los dos ha prometido ser la “novia oficial” por lo tanto no hay problema alguno. Además en la última estación confiesa a la madre que el que en verdad le gusta es el novio de “Jackie” y que ya se ha besado con él pero éste no quiere sino una “guachafita” a espaldas de “La Jackie”. Al salir del vagón la madre desconsolada se va en llanto.
- Un par de amigos entran al vagón en cierto estado de alerta y comienzan a planear donde será el punto de intersección en el que se dará lugar la venganza en contra de un fulano (desconozco si acaban de pelear o era una cuestión tiempo). En el trayecto van armando el equipo de ataque. Hacen memoria de quiénes pueden o no ser sus aliados para la hazaña. Dictan que no puede pasar del día siguiente pues el fulano está en proceso de mudanza. Salen del vagón con determinación y la decisión más que tomada. * Sólo falta saber qué clase de persona es la futura “víctima” *
- Un par de señora van conversando sobre su trabajo. Aparentemente son las encargadas del mantenimiento en un Colegio Católico y se dirigen de regreso a su casa. Comparten las experiencias del día. La primera ha discutido con la madre superiora quién según ambas fuentes es un hábito con látigo. La segunda, comenta abiertamente su amistad con el alumnado y cómo los niños de ahora son “liberales” y ni a las monjitas prestan atención. Ambas comparten el caso de “María Campos”: una niña de 4to año de bachillerato con altos niveles de rebeldía. “¡Esa niña lo que necesita es un exorcismo!” al parecer María se ha pintado el cabello de varios colores durante el año escolar y sus padre ni chistan al respecto. Sus notas son un desastre y se anda con niños del 5to año. Durante 8 estaciones pintaron el futuro de María con una barriga y sin haber culminado el bachillerato.
- Una amiga aconseja a otra. Una mujer de unos 25 años, mientras se maquilla, le enumera a su compañera los doctores con quien hizo seguimiento a sus 4 embarazos y dónde dio a luz a cada uno de sus hijos. La otra argumenta cuál es el que le conviene, pero hace prometer a la amiga que no comentará nada a su madre pues la de ella aún no sabe nada. La más experimentada le comenta que su primer embarazo, a los quince años, fue culpa de su madre. No la dejaba salir con su novio e hizo que escapara a los andes en busca de comprensión a casa de su tía. Allá conoció al padre de la criatura, se preñó y al volver la madre no tuvo cómo reclamarle.

Estas son sólo algunas conversaciones de otras personas con las que me he topado en este último año. Estas son las cosas que me hacen ver lo aburrida que soy... jajaja Pronto les escribo más, porque son tantas que es imposible recordar todas...